There are no rules of architecture for a castle in the clouds. ~G.K. Chesterton

domingo, 13 de noviembre de 2011

alone

En la novela "Orgullo y prejuicio" Jane Austen ponía en boca de su personaje Lizzy la siguente frase: "Sólo el más profundo amor podrá persuadirme al matrimonio, es por ello que yo terminaré siendo una solterona". Irremediablemente me siento identificada con ella, pero mis motivos están basados también en los temores. Estar con una persona significa ser vulnerable, pues al estar basada una relación en la confianza, la otra persona sabe cómo puede hacerte daño. Por otro lado, si estoy con alguien y acabo volcandome tanto emocionalmente como físicamente (estando este último fuertemente ligado al primero), en el momento en que la otra persona se aburra, se que acabaré lastimada. No es una suposición, es una certeza. No estoy preparada para sufrir otra vez, muchas personas me han engñado ya, me han dejado sola, así que siento que el esatblecer una relación de tal intensidad podría convertirse en la estocada final. Así que ¿qué hago? Huir. Es menos doloroso, aunque quedes mal o te pinten de ice girl, por lo menos el daño es menor, y por lo menos no tiene consecuencias irreparables.

El primer beso, la primera cita... no pueden recuperarse tras haberlos tenido, y duele saber que has desperdiciado esos momentos tan importantes de tu vida con la persona equivocada, He aprendido a golpes, que con frecuencia tiendo a elegir incorrectamente, me fio demasiado de ellas. Pero no soy masoquista. No pienso dejar que me hagan daño otra vez.

Por desgracia el destino sabe como salvar los obstáculos que nosotros le ponemos, y cunado miramos hacia atrás nos damos cuenta de que en parte ya hemos vivido situaciones similares a las que evitábamos. ¿Y qué hacemos? ¿Nos rendimos? No, el ser humano es cabezota, y cimenta paredes más fuertes, sobre cenizas esparcidas. 

Tengo miedo de quedarme sola, de vivir en el pasado, pero más miedo me da un futuro  equivocado. ¿Encontraré alguna vez a alguien? ¿Lograré superar mis miedos y volver a implicarme emocionalmente? Sólo el tiempo lo dirá.

jueves, 10 de noviembre de 2011

vida...

Toda mi vida me he sentido encasillada, obligada a mantenerme en una posición estática, sabiendo (y a la vez temiendo) que mi vida tenía unas fronteras perfectamente delimitadas, me sentía como un soldado raso al que su comandante le ordena permanecer en el campo de batalla, con un palillo de dientes como única arma y que obediente, como se es en el ejército, sólo me quedaba decir "¡sí, señor!".Voltaire decía que el ser humano no es malo por naturaleza sino que es la sociedad la que lo corrompe, y a mi no me queda más que preguntarme, ¿es esto cierto?, ¿tenemos un lugar prefijado, un hueco que ocupar desde que nacemos? ¿es esa nuestra única posibilidad?.


Los niños son como las aves, nacen con alas, generalmente más grandes que su propio cuerpo, y que varían en tamaño según el tipo de persona. Nuestros padres, nuestro entorno, deben enseñarnos a volar, a cómo usarlas correctamente para poder surcar los horizontes de nuestro mundo, y abandonar el nido, nuestra posición. Sin embargo, en ocasiones estas alas son cortadas, incluso desde muy pequeños, y estas personas viven en una jaula construida con sueños rotos y promesas utópicas.


El ser humano debe ser capaz de romper las barreras que se le han impuesto, salir del cuadrado de su posición, debe impresionar, imaginar, sorprender, causar admiración, debe volar, pero sobre todo debe vivir. Y una vida en una jaula, una vida sin salir del nido, eso, eso no es vida.


Conforme crecemos tienden a decirnos cuál es nuestra posición en esta sociedad jerárquica, no tan distinta al reino animal, en la que el grande se come al pequeño; Nos dicen quienes somos y quienes jamás seremos; la sociedad odia a los soñadores por el simple hecho de que saben llegar lejos, les tienen envidia de que ellos sí saben volar e intentan cortar el problema desde la raíz. Así como a un pequeño elefante de circo, nos atan, para que cuando nos hagamos grandes y fuertes no intentemos soltarnos, al creer que somos incapaces. El mejor medio para acabar con una persona es hundirle su moral, porque los seres humanos son, por naturaleza, crédulos. Creemos en la bondad de la gente, creemos lo que los medios nos muestran, creemos lo que la sociedad desea, de este modo si de niños nos dijeron que no somos capaces de algo, lo creemos y, con el tiempo, lo asumimos como nuestro. De manera que, el culpable acaba volviendose borroso en nuestra memoria, y al considerar dicha afirmación como algo propio, la interpretamos como cierta.


Pero estoy harta de que me digan cómo debo ser, voy a desobedecer al comandante y romper filas,voy a cantar reír y llorar... a partir de ahora seré yo misma, independientemente de lo que piensen los demás. Porque fui lista, porque mis alas no están rotas como muchos creían solo plegadas, y son más grandes de lo que nadie pueda imaginar, gracias a ellas pienso surcar los cielos y vivir mis sueños, voy a conocerme a mí misma porque como dijo Sócrates "Una vida no examinada no merece ser vivida".