- Últimamente me he estado haciendo preguntas profundas.
- ¿Por ejemplo?
- Por ejemplo: si los ojos son el espejo del alma... ¿los míos reflejan un montón de fragmentos de cristal? ¿Pueden mostrarle al mundo los dos pozos vacíos y oscuros en los que me hundo sin remedio?
- No, los tuyos son más como zarzas.
- ¿Como zarzas?
- Sí. Largas pestañas que enmarcan dos altas torres... incluso a veces, puedes apreciar como se asoma un dragón.
- ¿Un dragón?
- Sí, puedo ver su fuego cuando te enfadas. Amenaza con dejar todo ardiendo pero de repente, alguien dice algo: y ahí esta.
- Sí, puedo ver su fuego cuando te enfadas. Amenaza con dejar todo ardiendo pero de repente, alguien dice algo: y ahí esta.
- ¿El qué?
- La risa de un niño, la primera estrella de la noche, la cálida luz del amanecer... todo junto en ese particular brillo de tu mirada.
- ¿Entonces mis ojos mienten?
- No, son el espejo de tu alma.
- Ah.