Qué decir cuándo no tienes nada de lo que hablar? Pues que normalmente es nuestra alma la que cobra voz, la cabeza puede quedarse sin ideas, pero es entonces cuando el corazón, al que a menudo marginamos, decide soltar todo lo que sientes, demostrarle al mundo lo que eres, de que pasta estás hecha, y... cuando esto sucede es cuando más libres y felices nos sentimos, porque pese a lo que conlleve dar nuestra opinión, pese a todo lo que nos critiquen, se rían o nos griten, estaremos siendo nosotros, y lo cierto es que prefiero que se rían de mi por lo que me gusta, a que lo hagan habiendo fingido ser como ellos. No soy una hipócrita, no quiero serlo. Tengo defectos, pero también virtudes, y estas son tan buenas (quizás incluso mejores) como las del resto. Es una lástima que solo seamos capaces de ceder el turno - y a regañadientes- cuando la mente se queda sin habla.
Por lo que considero más admirable a aquellas personas que, voluntariamente, dejan a sus corazones hablar por ellos, y escuchan a su alma igual que a su cerebro.

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