Un grupo, ya sea una familia o bien uno laboral, es algo así como un equipo de fútbol (que no me gusta demasiado pero algunas nociones básicas tengo). Se basa en el trabajo grupal, de manera que sus miembros son tan interdependientes que las victorias, así como las derrotas, son responsabilidad de todos. De este modo, al perder un partido no es culpa sólo del portero, sino también de los defensas que no protegieron lo suficiente la portería, de los centro-campistas, que no avanzaron lo que debían, de los delanteros, que no anotaron cuando tuvieron ocasión... De este modo hablamos de que un equipo es bueno o malo, de que jugó mejor o peor, de que lo hicieron sincronizados o no.
Sin embargo, el equipo no funcionaría si el entrenador culpase todo el tiempo al portero, porque no prestó atención, porque no se movió con la suficiente rapidez, porque no previno la reacción del adversario, quizás el guarda-meta confió en la capacidad de sus compañeros, quizás entendió mal una jugada, o simplemente, no tenía un buen día. En estos casos es cuando el equipo debe hablar, exponer los problemas de todos y crear las mejores estrategias aprovechando los puntos buenos y corrigiendo los malos de cada uno. De otro modo, el jugador culpado, al que cuando se empieza nunca se para de atosigar, fallará aún más porque: "es malo" y por eso, ¿para qué esforzarse?.
Muy bueno, sí señorita. Totalmente de acuerdo.
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