There are no rules of architecture for a castle in the clouds. ~G.K. Chesterton

lunes, 14 de mayo de 2012

¡Aguanta nena!

Si algo sale mal, siempre será culpa del mismo, da igual que no intervenga, al fin y al cabo remontándonos al inicio de una extensa cadena de acontecimientos, él estuvo presente. Es fácil, porque es una manera de no asumir que hemos hecho algo mal, o de que no es culpa de nadie, pues nos cuesta aceptar que las cosas pasen sin ningún motivo en específico. Es aquí donde surgen los cabeza de turco, culpables tanto de que nos cobren de más en la compañía como de comprar una estantería que no vale, aunque esa persona nos lo hubiese dicho.


¿Cuál es el problema? Que no escuchamos. Debemos ser más pacientes, asumir que el otro también pueda tener razón y no guiarnos por absurdos prejuicios tales como el sexo, la raza... o incluso la edad. Pero es fácil juzgar a los demás porque si lo hiciésemos con nosotros mismos es probable que nos llevásemos una decepción y es el miedo el que nos hace mover nuestra pieza para hacer jaque al otro, ya sea este un caballo, un imponente rey, una todopoderosa reina o un simple peón. 



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