Y de repente se da cuenta de que no quiere estar en otro sitio, que da igual lo que haya pasado que no cambiaría por nada ese momento: Así, encerrada en el salón fresquita gracias al aire, con un rayo de sol colándose por las cortinas cerradas, metida en el tuenti, mientras lee y escucha canciones tontas... mientras que se da cuenta de que el verano se acerca, de lo pronto que se va a Londres, de las ganas de playa que tiene, de tardes en la piscina con los amigos (y eso que nunca le había gustado demasiado ir a su piscina), de merendolas en el parque quejándose del calor que hace, de concursos de canto desafinados y de tardes de helados, de noches de paseo y recorrer la ciudad bajo una noche despejada...
Y no lo cambiaría por nada.

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