Acabo de ver una sesión del Congreso. Lo cierto es que no suelo verlas porque me aburren y sobre todo porque estoy desencantada con el sistema político de este nuestro país, pero mis padres la tenían puesta en televisión y la he visto. La he visto sí, pero lo peor ha sido que la he oído. Sí señores políticos, escuchamos lo que dicen aunque piensen en nosotros como simples peones para llegar a su objetivo, votos que les permitirán llegar al poder, números, masas sin nombre ni rostro que una vez terminado el periodo electoral pasan a convertirse en mobiliario. Pero no, los muebles tienen una utilidad, nosotros una vez finalizada "nuestra labor" pasamos a ser omitidos, ignorados por aquellos que decían que iban a luchar por nuestro futuro, a defendernos ante las injusticias, a defender nuestros derechos... Pero que una vez todo acabado, pasamos a ser juguetes desterrados a una alta y polvorienta estantería hasta los próximos cuatro años.
Acabo de ver una sesión del Congreso, y una vez más he podido observar como eso más bien parecía un patio de colegio: risas, chistes y provocaciones nada disimuladas, murmullos, abucheos y sonrisas falsas. Grupos de amigos que se apoyan a capa y espada, grupos de "colegas" con vendas en los ojos que carecen de una visión neutra. He visto faltas de respeto, juegos de máscaras y mentiras descaradas.
Acabo de ver una sesión del Congreso. En ella había un presidente más interesado en defenderse de los demás y criticar, que en resolver los problemas planteados. En ella he visto como se omitían cada intento de dialogar sobre el estado de la sociedad. En ella he oído como se hablaba de rescates "que no son rescates", problemas "que no son problemas" y cómo se devolvían la pelota una y otra vez, una y otra vez sin detenerse. En ella he oído cómo hablaban de gastos superfluos y cómo se "olvidaba" incluir en ellos los coches que les llevan al Congreso, ni los elevados sueldos de sus miembros, en un país que se muere de hambre, en un país donde hay ricos muy ricos y gente pobre. Las diferencias son notables.
Acabo de ver una sesión del Congreso. Tenía lugar en Madrid, con sus bien comunicadas líneas de metro, sus autobuses, sus trenes... Con un sistema de transportes tan bien organizado, estoy segura de que hay algún medio que les lleve hasta la misma puerta, ¿es realmente necesario gastar en coches oficiales? ¿Saben que el resto de personas usamos el trasporte público todos los días? ¿O que hay personas que ni siquiera pueden permitírselo? Señores vivo en un pueblo, me tengo que coger todos los días dos autobuses para volver de la Universidad (pública, que aún existe) y por si no fuera poco me queda un paseo de media hora hasta mi casa. Y durante ese paseo pienso, reflexiono, y estoy segura de que a más de uno le convendría, el problema es que están muy cómodos en sus asientos.
Acabo de ver una sesión del Congreso, y una vez más he visto como nuestros "representantes" se agarran con uñas y garras a sus puestos, mientras que el pueblo sufre. Así que gracias, gracias porque una vez más han conseguido que no crea en la política, o al menos, no en España.
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